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viernes, 8 de marzo de 2013

Algo así como volver a empezar...


Cada día que pasa, me doy cuenta de la suerte que tengo yque voy a tener que dejar de hacer cosas malas, no sea que la pierda toda de golpe…

La última vez que escribí, era el último día que trabajaba en polímeros y desde entonces han pasado algunas cosas importantes en mi vida... Por cierto: ¡Feliz cumpleaños madre!

Para empezar, he cambiado de hogar. Atrás quedan las barbacoas y las escaleras de la calle Jaén, los paseos por la calle Orense que Ysa daba a Turco y mi calle Bravo Murillo. Siempre he vivido cerca de esa calle, desde que llegué a España… Ya era hora de cambiar…

La primera vez que subí las escaleras que deban acceso al piso, me alivió ver que eran muy pocas y teníamos ascensor; un pasillo largo, y ¡Zas!... ¡Escaleras dentro de casa!... Bueno, así no las echaría de menos (Las escaleras son mi sino, habrá que ver el tipín que gastamos el verano que viene)…La zona era desconocida para mí, pero parecía un barrio bastante tranquilo, con mucho parque para Turco y con el metro en la puerta de casa. Hubo que verlo una segunda vez, y una tercera… pero igual que en la calle Jaén, me encantó que ambos tuviéramos claro que ese sería nuestro hogar… el hogar de la décima…

Aunque la mudanza fue una de las cosas más traumáticas por las que Ysa y yo hemos pasado (gracias pequeña),  parece que ahora puede darse “casi” por terminada… Las primeras chapuzas y demás las hice en casa en mi condición de parado. Pero, como otras veces, poco a poco se me iba cayendo la casa encima. Nargy siempre ha sido un salvavidas para mí en tiempos de inactividad de mi “segundo trabajo”… Ésta vez no ha sido distinto,y la aventura del mundial de Balonmano, merece una mención aparte…

Casi había olvidado la primera vez que mi hermano me comentó algo de un trabajillo de un par de semanas en su oficina, unas perrillas extra, más días cotizando… Casi un mes después, cuando empezaba  a organizarme para ir al gimnasio, una llamada por la noche me avisaba de mi horario a partir del día siguiente…Bueno, van a ser sólo 2 semanas…

Casi 5 semanas después, me sorprendió la noticia de que debía dar por terminada mi relación laboral con ModdoGroup… Ya me había acostumbrado al humor de Quique, los despistes de Sonia, la amabilidad de Edgar, la confianza de Ángel, las bromas con Javi y el inminente retorno de Alvarito… A Alicia, José Antonio, Luis, Bernard, Arturo…. Los martes gastronómicos…Pero sobre todo la conexión con Barajas… mira que encontrar a mi alter ego en ModdoGroup…

El lunes fue un día triste sin tener que madrugar, pero, igual que la primera vez, una llamada nocturna me avisaba de que tenía que volver, con un contrato de 3 meses… No sé si durará mucho más, pero lo que es seguro es que es el comienzo de una bonita amistad… ¡Ah, sí!, y de un trabajo que me gusta y donde hay muy buen ambiente… Sigo teniendo suerte a pesar de todo…

Sé que me va a costar dejar los vicios y las maldades que elucubra mi cabeza… Pero si no quiero que acabe mi suerte, debo hacerlo, no sea que me la devuelva el Karma. 

Ahora solo queda escribir una nueva página de mi vida laboral... algo que hasta ahora no había hecho (al menos profesionalmente)... Otro cambio... Es algo así como volver a empezar...

viernes, 16 de noviembre de 2012

Estoy buscando una caja de folios vacía...


No encuentro ninguna, y eso que llevo anunciando desde el miércoles que necesito al menos una… pero no son fáciles de encontrar. Parece que aparte de su uso habitual, también se ha convertido en estos tiempos en un artículo muy demandado… En éstas cajas se colocan algo más que elementos personales y algún que otro bolígrafo que decides quedarte de recuerdo de la oficina. Hacerlas implica, en la mayoría de los casos, que cambias de rutina, de modo de vida, de compañeros o incluso que vas a tener más tiempo para ti… casi nunca es por voluntad propia…

Hoy es mi último día de trabajo en polímeros. Y tengo en la memoria muy presente mi primer día aquí: sentado, esperando y viendo gente pasar mientras intentaba adivinar cuál de ellos serían mis compañeros… Recuerdo todo marcado con el nombre del anterior técnico, el ordenador que seguramente cambiaríamos en seguida, unas extrañas máquinas de las que ahora soy casi un experto… Pero sobre todo la alegría de empezar y la esperanza de continuar cuando acabe el contrato… No es que la situación cambiara mucho desde que entré, pero el agravamiento progresivo de la situación económica hace que sea parte de los recortes prioritarios…

Ayer estaba en la cresta de la ola, me sentía contento por cómo había salido el evento de SAP, lo mucho que nos habían felicitado, que querían contar con nosotros para los 2 siguientes años que se va a celebrar el evento en Madrid… Incluso me he levantado sobreexcitado por poderle contar a Ysa lo bien que me sentí y lo mucho que agradecía a todos el excelente trabajo de ayer… Pero al llegar aquí, todo cambió. Intenté hacerlo un poco más tarde de lo habitual, pero creo que he empeorado un poco las cosas anímicamente hablando. Todos los que se cruzan conmigo me dicen que es una pena que me vaya, que la plaza no debería quedar vacía, que venga de visita… Gracias, pero ayuda poco, muy, muy poco…

He parado un momento para reflexionar y poder apartarme un rato de todos, sentarme delante de la pantalla del  mismo ordenador del primer día, en mi mesa, y escribir lo último antes de borrar mi usuario y formatear el ordenador… No ha sido fácil, pero al menos puedo exteriorizarlo sin temor de miradas que no entiendan que hay que pasar por éste duelo para seguir adelante. Seguramente, antes de lo que crea, encuentro algo que me vuelva a llenar laboralmente, aunque dudo mucho encontrar unos compañeros como éstos… seguiré en contacto, pero voy a echar mucho de menos el día a día, las bromas… Son gente estupenda… He tenido mucha suerte…

Bueno, manos a la obra: me han dicho que arriba hay un cuarto donde guardan todas cajas de folios vacías para que la gente no haga acopio de ellas… Se que no es cierto, pero me gusta pensar que también se pueden usar para traer cosas, no sólo para llevártelas…

miércoles, 22 de agosto de 2012

Mi abuelo le cantaba a mi destino


Hay una sensación extraña que me viene a menudo y que hace que me plantee mucho las cosas. No es que esté a disgusto con mi vida, ni muchísimo menos, pero en mi cabeza, a menudo, vuelan imágenes sobre que habría pasado si hubiera tomado decisiones distintas o si me hubiera centrado en una sola cosa en vez de en mil.

Todo empieza en la música. Es mi gran pasión y me ha ayudado a salir de baches que creaba mi mente de adolescente; ha sabido llenar los huecos afectivos que quedaron tras la separación de mis padres y me ha ayudado a ganar en autoestima. Pero nunca le he dedicado el tiempo suficiente. Quizás las obligaciones o la falta de constancia (uno de mis grandes lastres) sean en parte responsables, pero he dejado pasar ese tren. Si me hubiera centrado en ella, como mi abuelo ¿hasta donde habría llegado?, ¿sería suficiente para mi?, ¿sería la misma persona?, ¿sería feliz?... Seguro que no sería ni la sombra de mi abuelo (alguien me dijo que no tengo ni la décima parte de su voz). Si algo se, es que la música siempre será mi compañera de viaje.

La idea del lastre me hace volver al tema favorito de los padres: los estudios. Tal vez habría llegado más lejos de no ser tan vago. Si no hubiera tirado por la borda 3 años de partidillos en el patio del instituto y unos cuantos más de mus y rugby en la facultad… Es difícil de decir, pero he superado peldaños altos cuando me lo he propuesto, lo que me hace pensar que es el ser inconstante es lo que me ha dejado con menos oportunidades. Evidentemente, en experiencia de trabajo en el campo de la química, tengo pocas personas que tengan mi currículum, pero es duro ver que te dejan fuera de un proceso por falta de titulación… Tal vez lo retome… si maduro…

Cuando eres el gordito del grupo creas mecanismos de defensa: eres simpático, gracioso, intentas ir a la última (yo soy más de gadgets que de moda)… Pero hay quien, hagas lo que hagas, siempre te ve así: gordo. Nunca he querido cambiar ni me ha importado lo que opinaran el resto… lo que no significa que no me molestara e hiriera… Es sólo que me hubiera gustado estar en la piel de los demás por un momento y descubrir todo lo que ese gordito tiene que ofrecer. Tal vez si hubiera dejado a mi padre hacer su trabajo, hubiera cambiado mi fisionomía… pero no sería el mismo.

Tal vez el tamaño es lo que me hizo acercarme al rugby. Un puesto para cada tipo de jugador, la importancia del compañerismo y la pasión me cautivaron enseguida. En éste deporte si que podría tener el futuro que el fútbol me había negado (y eso que he mejorado con los años). Pero otra vez la falta de constancia me hizo dejarlo poco a poco… bueno eso, y una lesión de rodilla por el peso… (No, si al final todo va unido). Ni siquiera seguí con el arbitraje al volver de la lesión…Las sensaciones no volvieron a ser las mismas al principio, y el alto nivel ya quedaba muy lejos. Gracias a los veteranos voy recuperando sensaciones, y volviendo a disfrutar… Gracias químicos.

Así que, visto lo visto, cambiar lo que soy ahora no depende de una decisión u otra: son un conjunto de ellas… debe ser a esto a lo que se refieren cuando dicen que la vida pasa mientras la planeas. Ahora me centro en mis trabajos (Caucheros, Nargytos y las chuches), mis aficiones (música, fútbol, rugby) e Ysa… No se porque, pero siento que aunque mi vida hubiera sido de otra manera, habríamos acabado juntos… No creo que el destino de una persona esté escrito, pero si creo que hay personas predestinadas a estar juntas… Definitivamente, éste es mi caso. Mi abuelo le cantaba, hace más de 40 años, a los algarrobos que crecían en su tierra… los mismos algarrobos que veía hace más de 40 años, la abuela de Ysa por la ventana, al otro lado del mundo…

sábado, 28 de abril de 2012

Ahora os comprendo mejor que nunca


Cuando esperas que te pasen cosas, hay que procurar no desearlas con demasiada fuerza, no te vayan a hacer perder la perspectiva. Hay que relativizar todo, incluso las cosas que te hacen daño… ¿No dicen que lo que no te mata te hace más fuerte?... Vale, no te matará… pero puede hacer que las pases canutas…

Quizás es la ilusión la que te juega malas pasadas, las ganas de demostrar de lo que eres capaz, la estúpida sensación de tener el premio en el bolsillo… De repente algo cae sobre ti como una losa, te aplasta y te devuelve a la realidad… Esa sensación hay que saber aceptarla, entenderla y saber que tu momento llegará, pero no aquí ni ahora…

Estoy decepcionado, pero no es el final del camino. No he llegado hasta aquí para rendirme y caer en el desánimo. Ha sido duro enterarse y mucho más de la forma en la que lo he hecho, pero la culpa ha sido sólo mía: por pregonarlo, por hacerme a la idea, por planear distintas formas de hacer las cosas y que no se noten los cambios… Por no saber esperar y por quererlo todo de forma inmediata… En definitiva por no tener paciencia y querer que sucedan las cosas precipitadamente: esa nunca ha sido una de mis virtudes, y no es la primera vez que me juega malas pasadas.

Para muchos, estos días han sido raros y no les culpo: lo veía en sus caras, en sus gestos; era una mezcla entre tristeza, miedo e incertidumbre que hacía que ir a trabajar fuera menos divertido que de hasta ahora… Aun así sacamos el trabajo adelante y así debe ser: el barco seguirá flotando, sea quien sea el timonel. Seguiré arriando las velas cuando sea necesario o remando como he hecho hasta ahora. Lo único de lo que me puedo quejar es de la forma en la que lo he descubierto. A nadie le gusta que le despierten mientras estas soñando, cuando te quieres dar cuenta todo ha desaparecido y vuelves a estar en la cama, estirando el brazo para matar el ruido que te devuelve a la realidad… viviríamos mejor sin algunos ruidos…

No todo ha sido malo hoy. He visto gente preocuparse por mi futuro y hacer cosas por mi a las que no estaban obligados. He tenido la oportunidad de volver a demostrar mi valía y a disfrutar del apoyo de mi familia y amigos cuando lo he necesitado. He recibido todo el cariño del mundo cuando me he venido abajo y me han hecho sonreír. Alguien me ha comentado que le gustaba lo que escribía y, ante éste hecho, he escrito cómo me sentía hasta que el golpe ha dejado de doler… Ahora sé que tengo lo que necesito, que lo que tenga que venir vendrá y que nada puede hacer que pierdas la Fe en mí… Incluso lo que te hace más fuerte.

Hace unos días, muchos de mis compañeros y amigos han pasado por lo mismo. Han visto cómo sus ilusiones y pretensiones se deslizaban despacio entre sus dedos y miraban con recelo cómo caían en manos de otro. Lo que más te puede doler no es que no te elijan, es que no se tenga en ti la suficiente confianza como para decírtelo antes. Lo habrían entendido. Yo lo habría entendido. Antes no podía decirlo, nunca tuve ésta sensación, pero ahora si: Lo siento chicos, de veras… Ahora os comprendo mejor que nunca.

jueves, 19 de abril de 2012

Hoy es 01.01.01...


No me he olvidado. No se me ha pasado. Ni muchísimo menos. Tal vez no haya puesto nada en el muro de Facebook, pero fue porque estaba esperando que sea el momento adecuado y es hoy: hoy es el día uno.

Quizás ninguno sepa que empezó de informador en el palacio y que prefería ése puesto a ningún otro porque así “no tenía que subir o bajar escaleras”. Cuando le conocí, para mi, era como "Hevia" en el "Carrusel Deportivo", uno de los jefes de todo… Siempre se ha diferenciado del resto en que su forma de solucionar los problemas, ha sido el diálogo y la paciencia, siempre sin un mal gesto y siempre empatizando con la gente a la que se dirigía… Joder, cómo le voy a echar de menos…

La forma cómo se precipitaron las cosas es harina de otro costal, pero aquí me veo, con una sensación más agria que dulce y con mucho miedo. No miedo a hacer mal algunas cosas, sino miedo a perder lo que me ha costado mucho conseguir (y que seguramente lo conseguí gracias a ti): el cariño y la confianza de la gente con la que trabajo.

No recuerdo el día, tampoco quien estaba destrozando el escenario ese día, pero si recuerdo que fue en el Palacio de los Deportes cuando por primera vez depositaste en mi tu confianza. Quizás fue por la sensación de agobio que le producía no poder estar en mil sitios a la vez (con 990 ya tenías bastante). El caso es que ante la imposibilidad de complacer a unas personas mal sentadas, jugué las cartas de negociante que mi abuelo me dejó en prenda y bajé con una idea en la cabeza: conseguiré mi objetivo cueste lo que cueste. 
No creo ser capaz ahora de recordar la cantidad de argumentos que le di a la señora en ese momento, incluso le abrí mi corazón y nada, no cedía… era una roca… Con quien si que si lo conseguí, fue con su marido, dijo “Vamos a movernos, anda, deja al chico en paz”… fue casi instantáneo… todo estaba resuelto… y si, había sido yo.

Empezado el espectáculo y terminando los 990 problemas anteriores, Te acercaste corriendo a solucionar un ya inexistente problema; “¿Cómo lo has hecho?”, “A ti te lo voy a decir”… “Niko… gracias”.

Creo que ése fue el principio. Desde entonces me gustaba poder hacer bien éste trabajo. Luego vinieron los Disney’s, las fiestas y esas tardes haciendo mil cosas, que favorecieron que nos hiciéramos amigos… No voy a hablar de Wii, ni de Singstar, ni Move, ni de fiestas de cumple sorpresas, regalos, chanchullos, etc.… Y ahora todo tiene que volver a empezar y no es fácil, sobre todo si parece que le quitas las cosas a quien quieres…

Desde el miércoles, voy a reemplazarte en tu zona, en el Bernabéu. La propia frase tiene su parte dulce y su parte amarga y no consigo quitármela de la cabeza. Hay muchas personas con más antigüedad que yo, que seguramente merezcan el reconocimiento antes, y no quiero mentir, me alegra profundamente que hayan pensado en mí para el trabajo. A algunas de esas personas las considero mis amigos, y se que no están molestos conmigo, sino decepcionado con el hecho de no haber sido ellos quienes lo hagan… Pero no soportaría que esto pudiera desestabilizarnos y hacer que se vaya todo a paseo… Es importante para mí que sepan que yo no he pedido nada ni perseguido a nadie, sólo se ha reconocido mi trabajo y eso me renueva las fuerzas. Hace que quiera seguir con más ganas, lo que empezó con un “Niko… Gracias”.

Nunca podré hacerlo como tú, ni muchísimo menos. Puede que lo haga bien, de distinta manera, pero nunca tan bien como tú. Lo que si voy a hacer es fijarme, mucho, en cómo conseguías hacer las cosas, intentar tener siempre una sonrisa en los labios, empatizar con los demás y hacer siempre lo mejor posible el trabajo. Así, algún día, quizás sin darme cuenta, haga que alguien se sienta valorado por su trabajo, como tú has hecho conmigo, y sienta que es merecedor de mi confianza, como yo sentía merecer la tuya.

Ya queda menos para la próxima vez que nos veamos. Tienes permiso para cambiar todo lo que quieras de aspecto, pero no cambies lo más importante que tienes y contra lo que no se puede competir: un corazón que no te cabe en el pecho.

Nos vemos pronto Iván.

Niko

viernes, 30 de marzo de 2012

Cuando queremos que todo siga como está...

Cuando alguien se te acerca y te pregunta que razón hay para hacer siempre lo mismo y de la misma manera, da por supuesto que estás completamente loco. Más allá de locuras, el ser humano es un animal de costumbres y a nadie le gusta que las cosas cambien, y menos si son cambios grandes...

Hace unos pocos meses que me enteré de la noticia de la boda de Estrella y de la Boda de Alfonso... amigos míos de siempre que van a cambiar su relación de pareja por un matrimonio... yo no tengo nada contra el mismo, simplemente creo que no es para mi. Además tengo la suerte de contar con el apoyo de Ysa en éste aspecto, lo que me da mucha tranquilidad. Es un cambio, pero seguro que es para bien. Si alguien quiere dar ese paso es por que necesita darle la oficialidad que merece su relación y compartirla con todo el mundo... De momento yo no necesito "oficializarlo", creo que los casi 12 años de relación lo hacen en mi lugar... Aunque era mi intención ir a ambas bodas, me será imposible estar en una de ellas por motivos de trabajo, pero saben que cuentan con mi apoyo para lo que necesiten, eso no cambia...

Hace unas pocas semanas Nacho se fue a vivir a Alcobendas. Va cerca de Juanma, lo que es bueno, pero lejos de donde había vivido hasta ahora, y eso me apena. Sé que la casa es más grande y que vive mucho más cerca del trabajo... Cualquiera (incluso yo) le hubiera dicho que hacía lo correcto. Necesitaba un espacio más grande para su recientemente inagurada familia y supongo que los alquileres en las afueras son más baratos... pero eso no es lo que me preocupa. Aunque no lo diga, y casi siempre esté de mal humor por el trabajo y por el curso, es mi mejor amigo y nos veíamos sólo los días de partido. Por más que me esfuerce, no recuerdo la primera vez que fui a jugar a su casa a la consola hasta el amanecer y las veces que me dormía con el mando en la mano, los conciertos que preparábamos y que salían bien luego, pero no según lo previsto; tampoco se contar las tardes que ha pasado en el kiosco conmigo triplicando el precio de las cosas... está claro que nos hacemos mayores y que no podemos seguir haciendo cosas de críos, pero eso no significa que me guste... Es un cambio inevitable, solo hay que adaptarse a la nueva situación y hacer las cosas lo mejor posible... por ejemplo escribiéndolo en el blog. Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía.

Hace una semana, una compañera del curso de Análisis Químico que hago por las tardes en la Politécnica, dejó de dirigirme la palabra y, poco a poco, deja de hacerlo con todos los compañeros de clase que más relación tienen conmigo, y junto con los que antes formábamos una pequeña aldea de irreductibles galos. Supongo que la culpa fue mía en lanzarle puyas sobre sus injustificadas faltas a clase, pero al disculparme siguió con el enfado y la bola de nieve se fue haciendo cada vez un poco más grande... ahora ya no hay quien la detenga. No es una justificación, pero en esta vida hay que ser coherente con lo que uno dice y hace (no es fácil, pero esa es la cuestión). La mayoría de las veces nos cuesta muy poco juzgar las acciones de los demás y una barbaridad darnos cuenta de lo que hacemos mal. Quizás no debí decirle aquellas cosas ese día (no era su día, y desde luego no el mío); o quizás ella debió aceptar mis disculpas... no lo se, supongo que ya da igual. Este cambio claramente no es para bien y, aunque no lo parezca, me duele ver como se esfuerza en ignorarme; pero lo que tengo claro es que ni soy el malo ni el culpable. A lo mejor no le he caído bien nunca y era la excusa que necesitaba, aunque no lo creo (lo pienso para no sentirme peor); llevamos casi un curso entero juntos, en el grupo de clase somos personas muy distintas y, tarde o temprano, tenía que saltar la chispa. Me apena mucho que haya sido conmigo, pero es un cambio que tendré que aceptar... Si algo he aprendido en la vida es a no perder el tiempo intentando cambiar el modo de ser del prójimo. Es mejor intentar cambiar el mío.

Hace unos pocos días me enteré que Iván deja Nargy. Eso si que es un cambio. Los motivos no son de mi incumbencia, pero es inevitable sentir nostalgia. Si bien fue Edu quien me llevó a currar al Bernabéu la primera vez, fueron Iván y Fernando quienes me dieron la oportunidad de ser coordinador, y siempre les estaré agradecido… Fue Iván quien me llevó al Palacio de los deportes a mi primer concierto y a mi primer partido de baloncesto, confió en mí y me dio la oportunidad de demostrar mi valía. No voy a negar que le vaya a echar mucho de menos, que la forma de trabajar no vaya a ser la misma y que será difícil que alguien pueda sustituirle, pero debemos seguir para adelante. Sus amigos apoyamos su decisión, aunque nos duela que se marche, y podrá contar con nosotros siempre que lo necesite. Claro que será un cambio muy grande y que tendremos que acostumbrarnos; pero en esta vida, las cosas no pasan porque si. Kennedy dijo que el cambio es ley de vida y cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro. El futuro nos deparará cosas buenas a todos los que nos esforzamos y luchamos por lo que creemos. Y eso que el futuro no para de cambiar...

Nadie puede decir que le gusten los cambios, así como nadie puede decirte que es extraño que hagas todo siempre de la misma manera porque no existe una única manera de hacerlo… Sobre todo porque cuando queremos que todo siga como está, es cuando necesitamos que todo cambie…